Si le hago caso a la conciencia, reprimiría al menos la mitad de mis palabras
Ser mujer, no es empresa fácil. Siempre nadé contra la corriente. Me criaron así, para subvertir las reglas, y no me quejo, me encanta.
Puta, nunca me pareció mala palabra. Puta se le suele decir a la mina que hace con su sexualidad, lo que le viene en ganas. La diferencia está ahí, vos le decís puta, yo digo que esa mina tiene ovarios. Y me gusta creer que tal vez, yo los tengo.
Soy una dama, no la que a vos te enseñaron, pero sin dudas, soy una dama.
Me gusta el impulso absurdo de generar intriga; me gusta la sensación de de no ser “correcta”.

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