El Arte y el Pensamiento
La conexión entre el arte y el pensamiento puede parecer sorprendente.
Muy a menudo nuestros encuentros con el arte pensamos que se reducen
a ver y determinar si nos gusta o no lo que vemos. Sin embargo, mirar
el arte de manera que tenga sentido requiere mucho más que eso. Philip
Yenawine, ex director de educación del Museo de Arte Moderno de Nueva
York lo pone de este modo:
… el arte no se supone que simplemente sea hermoso, apropiado
o fácil. Su función más satisfactoria es que nos permite ejercitar
nuestras mentes. Una obra de arte establece ciertos límites en función del asunto que trata, el estilo, los materiales y las técnicas.
Luego nos permite observar y analizar estos hechos a través de un
juego de exploración y reflexión. Al encontrar sus ambigüedades
podemos proceder a un juego de especulación e interpretación.
La obra de arte se presenta ante nosotros como un enigma, nos invita a
descubrirla; nos desafía a entender lo que nos quiere decir, lo que expresa,
de qué trata. Ante la obra nos preguntamos, ¿qué hay detrás de ese gesto?,
¿qué relación existirá entre los personajes?, ¿qué estarán sintiendo?, ¿qué
habrá en ese lugar?
Las respuestas pueden contener múltiples interpretaciones con ciertos grados y matices de complejidad, que nos llevarán a un trabajo de reflexión.
Al observar una obra de arte se da inicio a un proceso reflexivo. David Perkins
señala que observar arte implica pensar, porque ante la obra nuestra
mirada no es pasiva, sino que se vuelve reflexiva al necesitar toda nuestra
atención para descubrir lo que tiene que mostrarnos.
De acuerdo a Ben-Shaul
, siempre que está ante una obra de arte visual, el
espectador se involucra en una actividad cognitiva, ya que constantemente
trata de comprender la imagen. El observador intenta decodificar los símbolos de la pieza de arte en función de una serie de hipótesis que se plantea y
las cuales están basadas en esquemas flexibles de lo que está en su mente
Al exponernos ante una obra de arte de forma mediada y sistemática se
despierta nuestra percepción. Arnheim afirma que la percepción misma es
una actividad cognitiva pues incluye todas las operaciones mentales que
intervienen en la recepción, el almacenamiento y el tratamiento de información: la percepción sensorial, la memoria, el pensamiento y el aprendizaje. La percepción visual es pensamiento visual.
Aunque tendemos a pensar en el arte como un fenómeno fundamentalmente visual, el observar una obra de arte con intención implica muchos
tipos y estilos cognitivos: procesamiento visual, pensamiento analítico,
evaluación de hipótesis, razonamiento verbal, entre otros. Ulrich Neisser,
psicólogo cognitivo pionero, ve la percepción como un suceso/ proceso
cognitivo.
De acuerdo con David Sasson
, los parámetros que hacen del arte un estímulo apropiado para el desarrollo de habilidades de pensamiento y de
aprendizaje son:
a) Universalidad, que lo hace significativo para cualquiera que lo observe.
b)Diversidad, que, al poder vincularse con otro tipo de contenidos, hacen
al aprendizaje generalizable y transferible.
c) Versatilidad, que lo hacen multifacético y atractivo.
d)Disponibilidad que lo hacen práctico.
El arte además se caracteriza por ser universal, diverso, abierto y amplio,
aspectos que brindan la libertad necesaria para desligarnos del contenido
específico y establecer vínculos con otros temas, disciplinas, procesos y actividades, convirtiéndose en el vehículo ideal para el ejercicio y aprendizaje
consciente de los procesos de pensamiento.
Duncum menciona que los profesores deben procurar cultivar en los alumnos una mirada curiosa, ésta no sólo tratará de entender o analizar, sino
de descubrir a partir de sí mismos, aquello no conocido o concebido con
anterioridad. Así, dentro de la práctica de la educación a través del arte
debemos propiciar el acercamiento no sólo a nuevos o variados objetos de
estudio, sino distintas perspectivas que dirijan a los alumnos a un pensamiento más reflexivo y crítico.
Para ver el arte es necesario ver más allá de lo que se advierte de inmediato. Como diría David Perkins, debemos de reflexionar sobre la obra de una
manera inteligente, debemos de ser capaces de ver lo invisible
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.
Es importante mencionar que no sólo se desarrolla la habilidad cognitiva
a través de los procesos reflexivos y mentales que ya hemos mencionado,
sino al compartir a través del lenguaje, aquello que vemos o interpretamos.
De esta manera los niños toman conciencia de ellos mismos y de los demás,
amplían su mirada a través de la mirada del otro, aprenden a dialogar, a compartir y a apreciar la diversidad. Habría que mencionar que la interpretación de una obra de arte no excluye a las demás, de hecho, la acumulación de interpretaciones alternativas enriquece tanto la cultura, como
nuestra visión.
La educación en el arte contribuye a desarrollar formas complejas y sutiles
de pensamiento
. A través de la mediación las obras de arte se convierten
en estímulos visuales útiles para ejercitar y desarrollar operaciones mentales específicas, que son necesarias tanto en el área comunicativa como
en la afectiva y la social. La diferenciación, la categorización, la clasificación
y otras formas de pensamiento son operaciones mentales necesarias para
saber por ejemplo percibir y definir un problema, determinar las causas y
los efectos de una emoción.
Las obras de arte ofrecen la oportunidad de trabajar operaciones mentales
que son necesarias para la comprensión, el aprendizaje y la construcción del
conocimiento.
El Programa dia y el desarrollo de la cognición a través del Arte
Al observar con detenimiento las obras de arte los niños apoyados por la
mediación, aprenden a clarificar, a comparar y a exponer sus ideas y defenderlas ante sus compañeros de forma lógica y coherente: aprenden a pensar
críticamente.
Cuando se le pregunta al niño ¿Qué ves en la imagen que es lo que te hace
decir eso?
Se invita al niño a que lleve a cabo un proceso de reflexión que le permita
elaborar argumentos y defenderlos frente a los demás.
Invitarlos a descubrir y comprender qué está ocurriendo y por qué, en una
obra de arte, ayuda a practicar formas sintéticas del pensamiento
Cuando el maestro dia pide a los alumnos que se comparen y contrasten
dos obras de arte, buscando puntos convergentes y divergentes y que den
su opinión sobre su elección, supone que el alumno haga delicadas discriminaciones que lo lleven a reorganizar ambas imágenes, exige formas de
pensamiento sutiles y complejas, resultado de un proceso cognitivo.
El programa dia, también logra rescatar todo aquello que se logró identificar, valorar y diferenciar en una imagen así como reconocer los logros y
experiencias de aprendizaje que se generaron en clase.

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