Vos, en mi vida, sos ese rayito de luz que empieza a asomar a la mañana para hacer desaparecer la oscuridad impenetrable de la noche fría y solitaria.
Pero también, sos la oscuridad, cruel y oscura, que cada noche cuando llega la hora de dormir me mantiene despierta, pensando en vos, y lamentándome porque no estás conmigo.
Es una hora de felicidad por 23 hs más de sufrimiento.
Lo vale... pero el corazón se cansa, y esa felicidad cada vez dura menos.

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