Tengo una caja con pinturas, y un blanco papel.
Blanco como mi mente, que no sabe que hacer.
Busco, y busco, y no se que pintar..
Los colores intentan hablar.
Me llaman y me llaman, quieren convertirse en algo más.
Entonces agarro mi pincel preferido, y mezclo un poco de marrón con amarillo
Para pintar tu pelo desteñido, y rebelde, que no se deja manejar.
Y un poco de morado, para pintar tus labios, que se mueren de frío.
Frío por un beso color rubí que les negué, por miedo, inseguridad.
Inseguridad que encarcela a mi esencia, con grises rejas
Y me sumerjen en nubes negras, de desesperación.
Sigo con un rosa extremadamente pálido, para pintar tu piel
Tu piel llena de imperfecciones que se vuelven perfectas cuando las recorro con mi pincel.
Y ahora todos esos colores vacíos están llenos de vos
Y la hoja en blanco se llenó de vos
Y toda la habitación se llenó de vos
Y ahora ya no te extraño tanto.
Porque estas conmigo, en mis pinturas, en mis pensamientos, en mis palabras, en mis colores, en mis sueños, en mis pesadillas, en mi corazón.

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