Era mi droga. Me sacaba de esta realidad con solo unas cuantas palabras, y me mantenía despierta en mundos paralelos, en el universo de los sueños, hecho para nosotros dos.
Esas pocas palabras eran las más esperadas del día, y comparadas, las demás cosas eran nada.
Pero como todo en esta vida se acaba, ya no está.
Era mi droga, y me volví una adicta.


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