Con los sentimientos derramados sobre la mesa, la desesperanza y tristeza se sientan a tomar el té, y me encuentran llorando por el.
No pregunten, no escuchen, no me quieran aconsejar. No hay nada que hacer, más que seguir con la vida que se vuelve tan pesada, cuando las sonrisas falsas no alcanzan, para llenar esta tasa con unas cuantas gotas de clonazepam.
No hay belleza, no hay luz, el cielo se destiñe igual que mis ojos y caen gotas de pintura gastada que algún día fue color esperanza.


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