Todos tenemos esa melodía que nos salva la vida, o mejor dicho, nos salva de la vida. Esa melodía que nos recuerda nuestro sentido, nos da valor para enfrentar todo y seguir siendo nosotros mismos, sin cadenas, sin limitaciones, sin fronteras. Una voz que parece cantarnos en el oído y con calma y suavidad decirnos "todo va a estar bien".
Y entonces, todo esta bien. Y la amargura es solo un recuerdo que se pierde en el eco de esa voz, de esa melodía, sonando una y otra vez en tu cabeza, siendo el sentido que se olvida con el correr de los días.
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