Tengo ganas de tus manos acariciando mi piel como el viento mece los árboles, ganas de tus palabras rompiendo todas las paredes de mis miedos como huracanes y de tus piernas abrazándome.
Tengo ganas de tus ganas de tener ganas de mis ganas y sacarnos las ganas juntos, porque en la milésima de segundo que tardan tus ojos en volverse a abrir cuando pestañeas, la luz se va. Porque el sol para mi vive en tus ojos, en los destellos y el calor que guardan tus pupilas y es ahí cuando me doy cuenta que te necesito más de lo que puedo necesitarme, y te extraño más de lo que puedo medir con la intensidad de un abrazo de esos que secretamente no queres terminar nunca.
Tengo ganas de dedicarte miles de canciones y cantártelas al oído como esas brisas de verano que traen recuerdos, dulces. Pero siento que estoy yendo muy rápido, y la arena del reloj cae a su propio tiempo, frenemos. Quiero verte caminar despacio, al lado de mis pasos, mientras el mundo corre a ningún lugar. Vayamos a cualquier lugar, o a todos lados. Dejemos un beso en cada esquina y pensemos que los arco iris son sonrisas en el cielo, porque te quiero, y estamos juntos. Y el mundo sonríe.


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